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wordpressdiscosEl formato de distribución digital dentro de la música siempre está en boca de todos, creo que muy pocas son las personas que no han utilizado un reproductor mp3, teléfono móvil o Internet en general para escuchar alguna canción.

Sinceramente, el formato físico no me gusta, odio el CD, a poco que le de el sol o se raye puedes haber mandado al traste 20€ (en el mejor de los casos). Sólo tengo un disco en formato físico adquirido este mismo año en un mercadillo, aunque tengo que reconocer ser el primero en caer ante el onanismo coleccionista, pero por suerte el dinero frena mis impulsos.

Las últimas noticias del sector afirman que la tendencia de bajada de los últimos doce años en venta de música, se mantiene. En 2013 se recogió un descenso del 15% en su formato físico y por primera vez, el mercado digital legal, que tuvo unos inicios que parecían que iban a revitalizar la industria, baja ligeramente, un 0,35% con respecto al año anterior.

Así, en el ámbito digital solo suben los servicios de streaming por suscripciones, que permiten escuchar música “online” sin necesidad de descarga, como Spotify, Deezer o Napster, que el año pasado supusieron un desembolso anual de 20,3 millones, un 9,4% más que en 2012.

Ante estos resultados el presidente de Promusicae (productores de música de España), Antonio Guisasola, ha declarado que “las pérdidas son de una intensidad y una continuidad insoportables para cualquier sector productivo”, tema que no considero que se esté tratando los términos correctos, ya que es muy fácil confundir “pérdida” con “no ganancia”: una cosa es invertir y ni siquiera recuperar dinero y otra que al cerrar el año fiscal hayas ganado menos que el anterior, que se lo pregunten al teatro, que llevan matándolo desde la aparición del cine.

De todos modos y con lo que sí estoy de acuerdo es con la apelación al gobierno de un estudio que contemple la posibilidad de reducir el IVA, ya que la música jamás ha tenido un impuesto reducido y tras la subida el pasado 2012 los precios se han disparado, como bien ha comentado el presidente de productores.

Decir que, ante todo soy consumidor. El vendedor me tiene que convencer de que su producto es atractivo y ofrece un servicio interesante y la manera de lograrlo es empezando por el precio, cosa que hasta ahora, por desgracia, no ha conseguido.

Por otro lado, considero que el digital legal en ocasiones se asemeja a las películas de “inserte-aquí-su-página-de-descarga-predilecta” pero pasando por caja. Los gestores digitales ofrecen una tasa de bits bajísima que comprimen frecuencias y por ende genera una alteración del producto original así como también prevalece una masificación enorme de la corteza musical que en ocasiones eclipsa el descubrimiento de nuevos grupos. Tengo que reconocer que eso de las recomendaciones personalizadas de Spotify en base a lo que has escuchado está muy bien.

Aunque se repita una y otra vez que el futuro es el mercado digital, la idiosincrasia materialista en la que nos hemos criado es la culpable de que, en ocasiones, lo que no podemos sostener entre nuestras manos lo valoremos menos ya sea por no tener nada físico con lo que “medírnosla” con nuestro vecino o que nos de un toque de distinción frente al resto de mortales… o vaya usted a saber que más.

Daniel Figares

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