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superbowl wordpres2Es el evento deportivo más importante de EE.UU, más de 100 millones de personas se sientan frente al televisor para conocer que equipo de fútbol americano será el mejor del mundo, al menos durante 1 año, que sinceramente, a un servidor le da bastante igual. Este 2014 tuvo la oportunidad o desgracia de acoger la 48 oda a la pomposidad del acontecimiento.

Los publicistas lo saben, algo que atrae a tantísima gente tiene que tener dos cosas importantes (además del partido claro), espectáculo y publicidad. El espectáculo ha de ser entretenido, y, como la denominación contiene en su etimología, “espectacular” para que en ningún momento perdamos ojo de todo lo que acontece en nuestras pantallas, así podrán ir intercalando entre show y show anuncios que “nos hagan desear coches y ropas que no necesitamos”. Es como si lo que realmente tuviese importancia, el partido, perdiese fuelle por algún lado y hubiese que hincharlo con sucedáneos.

Aun así, todos los millones que se invierten en ello y más en tiempos de crisis, hay que amortizarlos y mientras tanto tenemos a “las ovejitas entretenidas en el redil”.

Todos los años surge controversia con estos “shows”, los minutos en pantalla son muy caros y la cantidad de ojos observadores llevan a la exageración del intérprete, pero este año ha habido mesura, al menos en lo que se refiere a polémica

Pero vamos a hablar de música.

El cantante Bruno Mars, que se ha ido labrando un respeto con los años, realizó un espectáculo que comenzó con su aparición tocando la batería sobre una plataforma en el centro del estadio, de manera bastante decente, todo hay que decirlo, e interpretando uno de sus éxitos del álbum “Unorthodox Jukebox” , ‘Loked Out of Heave’.

No tardó en cantar junto al resto de músicos contratados más temas en estilo “popurrí”, ‘Treasure’, ‘Runaway Baby’ y un fragmento adaptado de ‘Shout‘, canción de The Isley Brothers.

El broche final lo pusieron el cuarteto de California, Red Hot Chili Peppers, con su tema Give It Way. Después de todos los años sobre los escenarios… ¿Realmente necesitan tanto dinero? ¿O es por alimentar a ese amante caprichoso llamado “Fama”?

Daniel Figares

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